Leo, criticado por su país en numerosas ocasiones, tritura a Brasil en el último resuello.
Ya no hay margen de reproche para Messi, que a cada partido que juega engrandece su leyenda. Messi como salvador, como martirio de Brasil, que es un esbozo de equipo porque apuesta por apropiarse de nuevo del balón, pero le sobra remate y carece de actores que construyan fútbol.
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